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A special thanks to my partner at Heated Studio, Rohit Gupta, for his invaluable collaboration in bringing these ideas to life. My appreciation to Justin Pickard for his keen editorial eye and thoughtful review of the English version of this piece.
Corría el año 1986. Mundial de Fútbol. Diego Armando Maradona, nuestro Diego, se convierte en leyenda en el Estadio Azteca de México con el famoso gol de la “Mano de Dios”. Para muchos, un acto de trampa inadmisible; para los argentinos, una obra de arte.
Porque si algo define nuestra identidad es la viveza criolla: esa capacidad de improvisar y encontrar la vuelta a todo, incluso cuando las circunstancias parecen jugar en contra.
Este rasgo cultural tiene raíces profundas en la historia del país. Desde la época colonial hasta las crisis económicas del siglo XXI, la necesidad de adaptarse rápidamente ha moldeado la identidad argentina. La falta de estabilidad ha obligado a generaciones a desarrollar estrategias creativas para enfrentar los desafíos diarios.
El escritor argentino Jorge Luis Borges, con su aguda mirada crítica, lo expresó en 1971 de manera contundente:
«El argentino suele carecer de conciencia moral, pero no intelectual;
pasar por un inmoral le importa menos que pasar por un zonzo.
La deshonestidad, según se sabe, goza de la veneración general y se llama ‘viveza criolla’.»
Aunque sus palabras puedan parecer duras, es importante comprender la viveza criolla en su complejidad. No es solo una cuestión de astucia, sino una respuesta cultural a la adversidad, un mecanismo de adaptación ante la inestabilidad.
Otro escritor argentino, Marcos Aguinis – en El atroz encanto de ser argentinos, Volumen 1 – profundiza en esta idea, señalando que la viveza criolla es el resultado de un contexto de desgobierno, falta de justicia efectiva y desconfianza en las instituciones, lo que promueve una mentalidad individualista de “salvarse solo”.
Sin embargo, en un mundo que enfrenta crisis económicas, climáticas y sociales, esta capacidad de improvisación y creatividad puede ofrecer valiosas lecciones sobre resiliencia e innovación.
Viveza Criolla: Hackear el Futuro con Ingenio
La viveza criolla puede entenderse hoy como una forma de hackear el sistema: pensar rápido, encontrar soluciones creativas y, cuando es necesario, sortear obstáculos que parecen insalvables.
No es un talento con el que se nace, sino una habilidad que se forja en la incertidumbre, en la necesidad de salir adelante como sea; un claro ejemplo de esto es la costumbre de tener siempre ‘un contacto para algo’: el amigo que conoce a alguien en el registro civil, el primo que ‘tiene un dato’ para conseguir un turno más rápido o el vecino que sabe dónde resolver un trámite sin perder un día entero.
En un país donde la burocracia puede ser compleja e impredecible, esta red de favores e intermediaciones es una manifestación cotidiana de la viveza criolla, una forma de optimizar tiempos y sortear dificultades dentro de un sistema que muchas veces no ofrece alternativas ágiles.
Se la puede describir como « una inteligencia adaptativa », que permite encontrar oportunidades donde otros solo ven restricciones. Sin embargo, Marcos Aguinis advierte que esta mentalidad también puede generar problemas:
«Es una costumbre argentina que tiene un efecto antisocial,
segrega resentimiento y envenena el respeto mutuo.»
La viveza criolla tiene, entonces, una doble cara. Puede ser una herramienta poderosa para la innovación: lo vemos en cada crisis, cuando los argentinos encontramos la manera de salir adelante, ya sea creando un emprendimiento con lo que tenemos a mano o reinventando un negocio para adaptarnos a la nueva realidad. Sin embargo, también puede generar desconfianza si se percibe como oportunismo.
El gol de la “Mano de Dios” es quizás su máxima expresión simbólica: para muchos argentinos, fue una genialidad; para otros, una falta de ética. La percepción de este tipo de actos varía según el contexto cultural: lo que para algunos es astucia, para otros es trampa.
En mi opinión, la viveza criolla, cuando se aplica con ética, puede ser una ventaja significativa en tiempos de incertidumbre. En un mundo que cambia constantemente, adaptarse y encontrar soluciones rápidas es clave para no quedarse atrás.
Atar Todo con Alambre: Creatividad desde la Escasez
Esta capacidad de adaptación no se limita sólo a la astucia individual, sino que también se refleja en la manera en que los argentinos resolvemos problemas cotidianos con lo que tenemos a mano.
Aquí entra en juego otro rasgo característico: la capacidad de ‘atar todo con alambre‘.
Esta expresión, tan arraigada en nuestro lenguaje, simboliza la habilidad de encontrar soluciones improvisadas con los recursos disponibles. No es la solución ideal, pero en contextos de crisis, permite seguir adelante; se ve en cada rincón del país: enchufes sostenidos con cinta aisladora, cargadores pegados con precintos y conexiones improvisadas que, contra toda lógica, siguen funcionando.
Porque cuando no hay una solución rápida, siempre aparece un parche que ‘tira un tiempo más’. Si bien puede implicar ciertos riesgos, ilustra perfectamente la mentalidad de « resolver con lo que hay » y la creatividad aplicada en situaciones donde los recursos son limitados.
El economista Bernardo Kliksberg destaca que este tipo de creatividad – Dicho concepto aparece en varias de sus conferencias, artículos y libros, especialmente en su obra « Primero la Gente« – “es un ejemplo de innovación social, donde la necesidad impulsa la creación de soluciones alternativas”. Esta mentalidad tiene un fuerte paralelismo con la Innovación Frugal, un concepto ampliamente desarrollado en India bajo el término Jugaad, que hace referencia a soluciones prácticas, económicas y eficientes en entornos de escasez.
« Atar todo con alambre » simboliza una capacidad de adaptación que puede ser crucial en tiempos de crisis. Sin embargo, esta habilidad es menos común en culturas con altos niveles de estabilidad, planificación y acceso a recursos, como en Suiza u otros países del norte de Europa.
Como argentino viviendo en Europa, puedo observar cómo en sociedades más estructuradas, la ausencia de la necesidad de improvisar ha limitado, en cierta medida, la flexibilidad para enfrentar lo inesperado. Paradójicamente, esta misma estabilidad puede convertirse en una vulnerabilidad cuando las crisis exigen respuestas ágiles e innovadoras.
En un mundo donde el cambio es constante, la capacidad de adaptarse rápidamente con los recursos disponibles no solo es una ventaja, sino una necesidad para la resiliencia organizacional y social.
la ausencia de la necesidad de improvisar ha limitado, en cierta medida, la flexibilidad para enfrentar lo inesperado.
Futuros con Alambre: Creatividad como Respuesta al Colapso
Explorar prácticas culturales no solo permite anticipar el futuro, sino también imaginar alternativas a las narrativas dominantes. Como plantea Nicolas Nova en « Futurs ? – La panne des imaginaires technologiques« , muchas visiones del futuro están atrapadas en un modelo tecnocéntrico que deja poco espacio para la improvisación y la adaptación humana.
muchas visiones del futuro están atrapadas en un modelo tecnocéntrico que deja poco espacio para la improvisación y la adaptación humana
En este sentido, la creatividad argentina, reflejada en la viveza criolla y el arte de « atar todo con alambre », ofrece una perspectiva distinta: una que no espera el escenario ideal, sino que se las ingenia para avanzar con lo que hay.
El reto es pasar de una improvisación individual a una colaboración organizada. Como señala Navi Radjou – Síntesis del concepto que Radjou discute ampliamente en obras como Frugal Innovation y Jugaad Innovation – :
« […] el verdadero potencial de la innovación frugal es su capacidad para reinventar el entorno, no solo con tecnología, sino con creatividad humana.«
Tejer redes colaborativas es fundamental para enfrentar desafíos de manera efectiva.
Imaginar un futuro donde esta mentalidad se integre con tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial, exige desarrollar nuevas capacidades.
No se trata sólo de adoptar herramientas digitales, sino de combinarlas con la creatividad y la improvisación propias de contextos donde los recursos son limitados.
Esta fusión podría dar lugar a soluciones accesibles, escalables y adaptadas a la incertidumbre del siglo XXI, abriendo el camino para quienes asuman el rol de Creative Alchemists, capaces de transformar restricciones en oportunidades.
Abordar Futuros como Creative Alchemists
En contextos de cambio constante e incertidumbre, las habilidades de adaptación, la creatividad y la innovación frugal no son sólo herramientas de supervivencia, sino elementos clave para diseñar futuros resilientes. Estas habilidades no se limitan a un lugar o una cultura.
Como argentino e indio que viven en Europa, mi colega Rohit Gupta y yo, vemos cómo en entornos altamente estructurados, donde la planificación y la estabilidad han sido la norma, la improvisación y la creatividad aplicada pueden marcar la diferencia.
A través de Heated Studio, ofrecemos esta mentalidad, combinando nuestra experiencia en innovación frugal con herramientas tecnológicas y procesos de diseño estratégico.
Por ejemplo, en urbes como Madrid donde el calor será cada vez más agobiante, hemos imaginado pods como oasis refrescantes integrados al paisaje cotidiano de la ciudad.
Además, exploramos cómo el calor extremo y las sequías prolongadas podrían influir en los estilos de vida y la moda.
Esto nos llevó a imaginar ‘Desert Athleisure‘, una colección de indumentaria deportiva diseñada para ayudar a los residentes a mantenerse cómodos mientras entrenan y hacen ejercicio al aire libre bajo el intenso calor de la ciudad.
Nuestra forma de abordar los retos globales combina la mentalidad de un Creative Technologist con la de un Creative Alchemist.
No se trata sólo de innovar, sino de desafiar lo establecido y transformar las limitaciones en oportunidades.
En un mundo donde los futuros se cruzan, la clave está en la flexibilidad, la intuición y la experimentación.
No se trata sólo de innovar, sino de desafiar lo establecido y transformar las limitaciones en oportunidades.
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